La opinión de Robert
Cuando Charles Wilson, entonces presidente de General Motors, fue nombrado
secretario de la Defensa en 1953, le preguntaron si tomaría decisiones que afectaran
negativamente a GM. Él respondió que era posible, pero que no podía imaginar una
situación en la que eso ocurriera, “pues durante años pensé que lo que era bueno para
el país era bueno para General Motors, y viceversa”. Desde entonces se ha citado al
antiguo presidente de GM diciendo: “Lo que es bueno para General Motors es bueno
para Estados Unidos”, aunque su mensaje era indudablemente más complejo. Lo que
él quiso decir es que ambos gigantes — GM y Estados Unidos— estaban entrelazados.
Esto sigue siendo así en nuestros días, aunque en distinta forma.
General Motors está en problemas, igual que Estados Unidos. Los problemas de GM
se deben a que sus autos no son tan buenos como deberían, a que la compañía ha
tenido problemas de gestión desde hace años, y a que, como Estados Unidos, ha
vivido de sus éxitos del pasado, posponiendo sus problemas en lugar de resolverlos.
Un ejemplo de cuán desafortunada ha sido la gestión de GM se menciona en
Buffettology. Según Mary Buffett:
El mismo fenómeno puede encontrarse en los registros de contabilidad de General Motors: entre
principios de 1985 y finales de 1994, sus ingresos fueron de aproximadamente 17.92 dólares por
acción, y sus egresos por dividendos de aproximadamente 20.62 dólares por acción.
Durante el
mismo periodo, la compañía gastó aproximadamente 102.34 en mejoras de capital. La pregunta que
debe cruzar sus mentes es: si las ganancias de General Motors durante este periodo sumaron un
total de 17.92 dólares, y sus egresos por dividendos 20.62 dólares, ¿de dónde salen los 2.68
restantes en egresos por dividendos y los 102.34 para mejora de capital?
Este pequeño ejemplo sobre GM no toma en cuenta su reducción de participación en
el mercado, el número de empleados que no están trabajando pero reciben sueldo, ni
unos planes de pensiones y de atención médica con fondos insuficientes.
En otras
palabras, al igual que Estados Unidos, el mayor fabricante de autos del mundo está al
borde de la bancarrota. Lo que es bueno para GM es bueno para Estados Unidos,
pero, ¿podemos pagar el precio?
No hace falta una maestría en administración de empresas para entender las cifras de
GM; con sexto de primaria bastará. Pregúntate lo siguiente: ¿cómo puede una
compañía que gana 17.92 dólares por acción, pagar dividendos de 20.62 dólares y
seguir activa? Cualquier niño te dirá que si sólo tienes 17.92 dólares, no te alcanza
para pagar 20.62. La siguiente pregunta es: ¿cómo puede una compañía gastar 102.34
dólares por acción cuando sólo gana 17.92? Una vez más, cualquier niño de doce años
te dirá que gastar 102.34 cuando sólo tienes 17.92 es administrar mal el dinero.
Simplemente no tiene sentido.
Pero aunque no tiene sentido, millones de personas invierten en GM, apuestan su
jubilación al futuro de GM, y hacen caso a corredores de bolsa y asesores financieros
que les sugieren invertir en compañías de primer nivel como GM. ¿Cómo pueden ser
tan ingenuas? Mi respuesta: falta de educación financiera.
Warren Buffett tenía otra respuesta a esa pregunta. Una cita:
Me ha beneficiado que a decenas de miles (de estudiantes) que salen de las escuelas de negocios
se les haya enseñado que pensar no sirve de nada.
Esta cita explica por qué una compañía como GM, para la cual trabajan miles de
personas inteligentes, pueda tomar decisiones financieras tan absurdas. El señor
Buffett también dijo:
Si se requirieran cálculos, yo tendría que volver a repartir periódicos. Nunca he tenido necesidad de
usar el álgebra.
Creo que lo que quiere decir es que hacerse rico es cuestión de sentido común, y que
basta con matemáticas elementales.
Aquí surge una pregunta obvia: ¿por qué personas instruidas son persuadidas de
invertir en una compañía que utiliza una matemática difusa en vez de matemática
lógica? Otra cita del señor Buffett resulta oportuna:
Wall Street es el único lugar al que las personas acuden en Rolls Royce buscando el consejo de
personas que viajan en metro.
¿Oportunidad?
Hace poco, Warren Buffett volvió a ser noticia. Luego de ver una entrevista con Rich
Wagoner acerca de GM, y para mostrar su apoyo, envió a su hija a comprarle un
Cadillac nuevo.
Esto generó algunas preguntas y numerosas especulaciones. Los
bloggers estuvieron muy activos, con comentarios como los siguientes.
• La compra del Cadillac significa que Warren Buffett cambió de opinión a propósito de
GM. Debe ser momento de comprar acciones de GM.
• Con las acciones de GM tan bajas, él simplemente está buscando un Cadillac a
buen precio.
• Aunque GM está en problemas, Warren Buffett es partidario de “comprar lo hecho en
Estados Unidos”.
• Warren Buffett ha estado haciendo comentarios sobre la precaria situación financiera
de GM, y está al pendiente de ver cómo bajan sus acciones para comprarla a un precio
conveniente.
¿Cuál crees que sea cierto? Posiblemente todos, posiblemente ninguno. Quizá lo mejor
es que hagas tu propio análisis de la situación financiera de GM, sin importarte por qué
Warren Buffett compró un Cadillac.
Los ricos son cada vez más ricos
Donald Trump y yo estamos muy preocupados por el futuro de este país. Sabemos que
algo está mal, así como sucede con GM, aparte de sus autos.
Tememos que este país
y su riqueza hayan sido extremadamente mal administrados, tal como GM está mal
administrado. Aunque la especulación beneficia a los ricos, haciéndolos más ricos, las
clases media y baja pagan el precio.
Si has visitado recientemente Detroit sabrás que el lugar parece una funeraria. Las
ciudades y los negocios están muriendo.
Al morir los negocios, los precios de los
bienes raíces caen y las familias padecen en muchos aspectos, no sólo en el
financiero. ¿Lo que es bueno para GM es bueno para Estados Unidos? ¿Es Detroit un
ejemplo del futuro de este país?
Más acerca de la mentalidad de merecimiento
Donald y yo coincidimos en que Estados Unidos se ha vuelto autocomplaciente.
Esto
no significa que sus habitantes no trabajen duro; lo que queremos decir es que las
personas esperan que el gobierno resuelva sus problemas, que se haga cargo de su
futuro. Nuestro país tiene demasiada confianza en políticos y burócratas. El gobierno
no puede resolver muchos de nuestros problemas actuales, sencillamente porque
resolverlos está más allá de la capacidad de cualquier gobierno.
Ésta es una realidad
global.
La población ha desarrollado la mentalidad de merecimiento y espera alguna especie
de subsidio gubernamental. Esto incluye a los ricos. Muchas empresas grandes reciben
subsidio del gobierno. Muchas granjas y ranchos no sobrevivirían sin un subsidio del
gobierno.
En lo que se refiere a prestaciones para el retiro, el presidente del país y
miembros de las cámaras de diputados y senadores esperan dinero del gobierno. Así
pues, cuando hablo de la mentalidad de merecimiento, no sólo me refiero a los pobres.
De hecho, la mayor parte del dinero del gobierno va a los ricos y no a los pobres.
Hace poco, el senador Randall Cunningham, ex piloto de la marina de Estados Unidos,
piloto de combate “as” en Vietnam e instructor en la escuela de armas para combate de
la marina estadounidense, fue hallado culpable y condenado a prisión por aceptar
sobornos.
Aunque él se declaró culpable y fue condenado, seguirá recibiendo del
Congreso sus cheques por jubilación, además de los que recibe por el mismo concepto
de la marina. Así, incluso un criminal sigue siendo merecedor del subsidio
gubernamental.
Nuestros sistemas de seguridad social y Medicare están en problemas, pero millones
de personas siguen contando con ese derecho.
Cuando el presidente Bush intentó
reformar la seguridad social mediante su privatización, la enérgica reacción negativa
que obtuvo le mostró que este país ama intensamente sus cheques de subsidio.
La tormenta perfecta
Los problemas financieros que enfrentamos rebasan la capacidad del gobierno
estadounidense para resolverlos. Por ejemplo, nuestros desafíos económicos no
pueden resolverse sólo mediante el alza o la baja de las tasas de interés por parte de la
Reserva Federal; no obstante, el mundo alaba la sabiduría de la Reserva.
Cada vez
que el ex presidente de este organismo, Alan Greenspan, y el presidente actual, Ben
Bernanke, hablan, el mundo escucha. Sin embargo, los problemas no se han resuelto y
han alcanzado escala global, rebasando nuestras fronteras y el control de nuestros
líderes políticos.
Consideremos algunos de los problemas y la manera en que se relacionan:
1. Un creciente déficit comercial. Se calcula que el déficit comercial de Estados
Unidos para 2006 será de 423 mil millones de dólares. Esto significa que el país
consume 423 mil millones más de los que produce. En una escala menor, esto sería
equivalente a que una familia que gana 5000 dólares al mes, gastara 6000 en el mismo
lapso. Tú y yo sabemos que esta familia sólo estaría agravando sus problemas. Esto
nos lleva al siguiente problema:
2. Una creciente deuda pública. Según el Ministerio de Hacienda, 42 presidentes,
desde Washington (1789) hasta Clinton (2000), pidieron prestado a gobiernos
extranjeros e instituciones financieras un total de 1.01 billones de dólares. Entre 2000 y
2005, la Casa Blanca de Bush pidió prestado 1.05 billones, más que todas las
administraciones anteriores juntas.
Volviendo a las familias que ganan 5000 dólares al mes, muchas de ellas trataron de
resolver sus problemas pidiendo préstamos sobre el valor neto de la vivienda.
Seguramente has visto en televisión los comerciales que dicen cuán inteligente es
liquidar las deudas de tus tarjetas de crédito con un préstamo de este tipo. Éste es un
ejemplo pequeño de cómo puede agravarse el problema.
El presidente y el gobierno
actuales están resolviéndolo de la misma manera, hipotecando nuestro futuro. Este
problema nos conduce al siguiente.
3. La caída del dólar. Como ya se mencionó, en 1971 el dólar dejó de ser dinero y se
convirtió en medio de cambio. En 1971, el presidente Nixon intentó resolver un
problema: gran cantidad de nuestro oro estaba saliendo del país. ¿Por qué? La
respuesta la encontraremos si volvemos al problema uno: un creciente déficit
comercial. Debido a que comprábamos demasiados bienes japoneses y europeos, la
diferencia entre lo que les vendíamos y lo que les comprábamos se concentraba en el
oro, pues entonces nuestro dólar estaba respaldado por oro.
Para resolver ese
problema, el presidente Nixon simplemente convirtió nuestro dólar en un pasivo, un
pagaré. Actualmente, nuestro déficit comercial es más grande que nunca, y nuestro
pagaré al mundo es descomunal.
En vez de respaldar nuestro dólar con oro, Estados Unidos puede simplemente seguir
imprimiendo más dinero (igual que un individuo puede usar tarjetas de crédito y dar
cheques sin tener dinero en el banco, con la diferencia de que tú y yo podemos ser
arrestados y encarcelados por dar cheques sin fondos).
Aunque la impresión discriminada de dinero falso se pensó como una solución temporal
para el problema de 1971, no resolvió el asunto del sobreconsumo. Como resultado, el
cambio de 1971 causó más problemas, problemas muy grandes que estamos
empezando a pagar hoy.
Entre 1996 y 2006, en sólo diez años, el dólar estadounidense ha perdido la mitad de
su valor en comparación con el oro. En 1996, el oro se vendía aproximadamente a 150
dólares la onza. Para 2006, sólo diez años después, el oro se vendía a más de 600
dólares la onza. Por ejemplo, si en 1996 hubieras guardado mil dólares en el banco,
actualmente (2006) ese dinero valdría menos de 500 dólares en oro.
En contraste, si
hubieras comprado cuatro onzas de oro por mil dólares, actualmente ese oro valdría
2400 dólares.
Este cambio de 1971 dio como resultado que los ahorradores se convirtieran en
perdedores. Quienes creían que su dinero estaba seguro en el banco, perdieron,
simplemente porque no guardaron dinero real sino un medio de cambio, un pagaré de
nuestro gobierno. Para quienes viven de ingresos fijos, la vida es más cara: el dinero
no alcanza. El gobierno dice que el problema es la inflación; lo que no dice es que el
problema real es la devaluación.
El valor del dólar cae simplemente porque nuestro
gobierno está imprimiendo más dinero para resolver sus problemas. Es posible que en
2020 una pieza de pan cueste 12 dólares, pero los cheques de pensión seguirán
valiendo lo mismo. Este problema nos lleva al siguiente.
4. Baby boomers sin dinero. Hemos señalado que en los próximos años empezarán a
jubilarse los 75 millones de baby boomers. En muchos casos, sus fondos son
insuficientes para el retiro. Esta falta de ahorros se debe en parte a una ley conocida
como Ley Gresham, la cual dice que el dinero malo desplaza al bueno. Esto ha
ocurrido a lo largo de la historia, y se remonta a la época del Imperio Romano. En
1964, Estados Unidos remplazó las monedas de plata auténtica por monedas de plata
falsa.
Al instante, las monedas de plata auténtica desaparecieron.
Creo que las personas no ahorran porque, consciente o inconscientemente, saben que
el dinero que reciben no es real, así que lo gastan lo más rápido que pueden. Somos
un país de deudores simplemente porque muchas personas saben que su dinero vale
cada vez menos. ¿Para qué ahorrar? Después de todo, los ahorradores son
perdedores. La mayoría de los clasemedieros estadounidenses tienen más dinero en
sus cuentas de préstamo, vivienda y retiro que en el banco. Los estadounidenses
tienen una de las tasas de ahorro más bajas del mundo. Viven más con menos dinero y
menos oportunidades. Este problema nos lleva al siguiente.
5. Mentalidad de merecimiento. Millones de personas carecen de recursos financieros
y esperan que el gobierno se haga cargo de ellos y resuelva sus problemas. Si el
gobierno no se ocupa de ellos, ¿quién lo hará? Con los precios al alza, ¿quién tiene los
recursos para hacerlo?
El problema no puede posponerse por más tiempo. Con las deudas de diez billones de
dólares de Medicare, y de 62 billones de dólares de seguridad social, parece que la
única solución es hacer lo mismo de siempre: gastar más de lo que ganamos, pedir
prestado más de lo que podemos pagar, e imprimir más dinero. Es un círculo vicioso
provocado por la incapacidad de resolver el problema, una situación causada por la
falta de educación financiera. Este problema nos lleva al siguiente.
6. Precios más altos del petróleo. Los elevados precios del petróleo no son
consecuencia de la falta de educación financiera sino de la avaricia y la falta de visión
financiera. Aunque tenemos tecnología y fuentes energéticas para remplazar al
petróleo, no lo hemos hecho. El país y el mundo padecerán financieramente por esta
avaricia y falta de visión.
Los elevados precios del petróleo provocan un efecto dominó en el problema anterior.
Estados Unidos pudo pedir prestado cuanto quiso porque su economía estaba en
crecimiento. Mientras crecía, los demás países y los prestamistas estaban dispuestos a
prestarle lo que deseaba. El problema con los elevados precios de la energía es que
provocan la contracción de la economía. Si la economía se contrae, quienes nos han
prestado pueden mostrarse reacios a prestarnos más. Si esto ocurre, los problemas no
pueden resolverse a través de mayores promesas y más deuda. El castillo de naipes
puede derrumbarse.
7. Refugios fiscales para los ricos. Todos conocemos la regla de oro, pero no me
refiero a la que habla sobre lo que no debemos hacer a los demás, sino a la que dice:
“Quien tiene el oro hace las reglas”. Es una tragedia que en Estados Unidos las clases
media y baja hayan perdido representación en el gobierno. Actualmente, los ricos
hacen las reglas, y por eso son cada vez más ricos.
El 11 de mayo de 2006, ABC News presentó un reportaje sobre las más recientes
reducciones a los impuestos:
El Tax Policy Center de Washington descubrió que 0.1 por ciento de los contribuyentes —quienes
ganan más de 1.8 millones de dólares— recibirían en devolución 82 mil dólares. Los
estadounidenses de ingreso medio —con ganancias entre 27 mil y 47 mil dólares— recibirían veinte
dólares.
Los problemas financieros que enfrentamos rebasan la capacidad del gobierno
estadounidense para resolverlos. […] Sin embargo, los problemas no se han resuelto y
han alcanzado escala global, rebasando nuestras fronteras y el control de nuestros
líderes políticos.
ROBERT T. KIYOSAKI
Economía vudú o “efecto goteo”
Hay una teoría monetaria que fomenta las leyes que favorecen a los ricos: si los ricos
tuvieran más dinero, lo invertirían y crearían más empleos.
El dinero “gotearía” hasta
las clases media y baja. Esta teoría recibe los nombres de “efecto goteo” o “economía
vudú”. Aunque en teoría suena bien, y aunque una parte del dinero efectivamente
gotea, el resultado neto es que el dinero queda en manos de los ricos.
En muchas ocasiones, el precio de los activos aumenta porque los ricos tienen más
dinero. ¿Por qué sube el precio de los activos? Porque es lo que compran los ricos:
activos, y ésa es una de las razones por las que son ricos. Cuando los precios de los
activos aumentan, los activos (cosas de valor real y duradero) se vuelven más caros y
quedan fuera del alcance de las clases media y baja. Sólo mira el precio de los bienes
raíces y pregunta a cualquiera que no haya comprado una casa si le parece sencillo
comprar hoy la casa de sus sueños. Es difícil comprar una casa sólo con el dinero que
gotea.
En resumen
Donald Trump y yo nos unimos porque creemos que este país está siguiendo el rumbo
equivocado y el tiempo se acaba. En vez de mejorar, las cosas empeoran simplemente
porque no resolvemos nuestros problemas financieros, estamos posponiéndolos para
que la generación que sigue se haga cargo.
En su libro The America We Deserve, Donald Trump dice lo que haría si fuera
presidente de Estados Unidos. Sus ideas me parecieron audaces e imaginativas. Creo
que sería un magnífico presidente, y si algún día se postulara, yo haría campaña en
favor de él.
Mis aspiraciones son más modestas.
Mi padre fue candidato a la vicegubernatura del
Estado de Hawai y fue derrotado. En esa experiencia perdí la fe en el proceso político.
Mi propósito es simplemente ser inteligente en lo financiero, ser personalmente
responsable por mi vida, y no convertirme en víctima de la mala administración de
nuestro gobierno.
Mi padre creía que podía cambiar al gobierno. Después de su amarga derrota decidí
que lo mejor era cambiar uno mismo.
En vez de intentar cambiar las leyes —para que,
por ejemplo, las leyes fiscales fueran más justas— decidí volverme rico y utilizar dichas
leyes en mi beneficio. Si en lugar de vencer a los ricos prefieres unírteles, sigue
leyendo, este libro es para ti. Si prefieres cambiar al gobierno, tal vez éste no sea el
libro para ti.
Donald y yo creemos que la mejor manera de cambiar las reglas es ganar primero el
oro. Si tienes el oro tienes más poder. Si tienes el poder, tienes más oportunidades de
hacer cumplir la regla de oro, aquella que dice: “No hagas a los demás lo que no
quieres que te hagan a ti”.
La opinión de Donald
Primero debes saber qué ocurre y partir de ahí. Primero aprendes y luego actúas. Lo
peor que puedes hacer es aprender siguiendo el camino difícil, actuando antes de
saber. El aprendizaje es en sí mismo una inversión. Robert y yo tratamos de
explicártelo de una manera accesible.
Las reglas no siempre son agradables, pero a menos que estés en posición de
cambiarlas, más vale que las conozcas. Por ejemplo, muchas personas han venido a
presentarme proyectos de urbanización supuestamente maravillosos, construcciones
que opacarán a todas las demás. ¡Entonces descubro que no saben nada — nada—
acerca de legislación zonal!
Es como decir que vas a construir el barco que opacará a
todos los demás pero que no sabes nada de astilleros. ¿Cómo puedes zarpar si no
sabes construir un barco? Episodios como éste —y créeme, son más de los que
imaginas— realmente me hacen reflexionar en torno al modo de pensar de algunas
personas; se supone que la educación debe ayudarnos a pensar pero el pensamiento
parece estar ausente en mucha gente, incluso en las que tienen educación.
Robert y yo compartimos una “mentalidad insular”, y es la siguiente: hazte cargo de tu
isla. Después del 11 de septiembre, los habitantes de Nueva York establecimos un
vínculo que pocos podremos olvidar.
De un momento a otro, Manhattan dejó de ser
simplemente la ciudad grande y famosa en que vivíamos y se convirtió en “nuestra”
isla, y en la isla adoptiva de muchos que nunca habían estado aquí. El ataque del 11 de
septiembre no la destruyó; de hecho, la hizo mejor y más fuerte. En ese sentido, me
complace decir que el 11 de septiembre fue un fracaso para los terroristas.
Todos conocemos el viejo refrán: “Ningún hombre es una isla”. Hay muchas maneras
de interpretarlo, pero a mí me gusta entenderlo así: “Todos estamos juntos en esto”.
Eso se manifestó después del 11 de septiembre y espero que conservemos algo de
ese espíritu.
Necesitamos estar unidos para enfrentar las fuerzas económicas de la
actualidad y del futuro.
Es un asunto serio, pero eso no significa que no podamos divertirnos entre tanto.
Tengo que decirlo, Robert piensa en grande, piensa que su isla es: ¡el mundo! En lo
que se refiere a la venta de sus libros, probablemente tiene razón. Y su decisión de dar
educación financiera a las personas ha adquirido dimensión global. Y qué bueno: es un
problema global, pero las soluciones pueden empezar contigo y nosotros.
Robert y yo formamos un buen equipo.
Por fin encontré a alguien que piensa en
grande, como yo. Y no me trago eso de “Donald Trump construye rascacielos y yo
tengo un dúplex”, o cualquiera de esas tonterías. Es muy brillante, tremendamente
exitoso y, sin lugar a dudas, un pensador global.
¿Qué te motiva?
Pero concentrémonos en algo más importante: ¿qué es lo más importante para ti, tu
familia, su bienestar, su futuro y el tuyo? Entonces estás leyendo el libro adecuado.
Hay cosas muy importantes para Robert y para mí, y estamos dispuestos a hacer todo
lo necesario por ellas. Por lo tanto, creemos que tenemos algo en común con ustedes.
Imagina que tu familia y su bienestar está en riesgo. ¿Qué harías? Prepararte y
equiparte para lo que pueda ocurrir.
No quiero ser un alarmista financiero, pero debo decirte que las perspectivas no son
muy buenas. Nuestra seguridad financiera es poco firme.
El hecho de que puedas
comprar en Saks ahora o por la noche vía internet no significa que todo esté bien y que
no haya de qué preocuparse. No caigas en ese estado de complacencia; no seas
miope.
Robert señaló algunos problemas reales que enfrentamos actualmente:
1. Un creciente déficit comercial.
2. Una creciente deuda pública.
3. La caída del dólar.
4. Los baby boomers sin dinero.
5. Mentalidad de merecimiento.
6. Precios más altos del petróleo.
7. Refugios fiscales para los ricos.
Cualquiera de ellos supondría la ruina financiera para cualquier país. Es más
importante que nunca que te eduques y eduques a tu familia para que se protejan
financieramente en el futuro. La educación da visión, y la visión da la capacidad de
identificar problemas económicos y convertirlos en oportunidades económicas. Sin
embargo, debes ser cuidadoso con la clase de educación que recibes.
Cierta vez escuché a alguien decir: “Antes de la publicidad yo veía el mundo”. Las
cosas eran más claras para esta persona antes de permitir que la publicidad, los
medios de comunicación y los políticos lo avasallaran.
Admitía que su visión se nubló
cuando los expertos mundanos aparecieron para aclararle las cosas. Los medios de
comunicación son una herramienta poderosa, para bien y para mal. El punto
fundamental es que debes aprender a pensar por ti mismo.
Robert y yo no vamos a pensar por ti, pero debido a que hemos pensado mucho y
hemos tenido éxito, creemos que nuestras palabras pueden disipar la niebla del
horizonte e incluso aplacar el ataque mediático al que todos estamos sujetos.
¿Cuáles son tus instintos naturales?
Robert nació en Hawai, por lo que seguramente es un excelente nadador. Más le vale
serlo, considerando que fue surfista. Jamás imaginé escribir un libro con un surfista
hawaiano. Recuerdo una frase de su libro Rich Dad’s Prophecy: “No se puede
aprender a nadar de un libro”.
Y otra más adelante: “No se puede aprender de negocios
en un libro o en la escuela de negocios”. En otras palabras, nada se compara con la
experiencia de primera mano.
Es un asunto serio, pero eso no significa que no podamos divertirnos entre tanto.
DONALD J. TRUMP
IQ financiero
Tanto Robert como yo hemos utilizado la expresión “IQ financiero” en nuestros libros.
Hace poco, Kim, la esposa de Robert, publicó su primer libro, Mujer millonaria
(Aguilar, 2007). Me dio a leer el manuscrito y me pareció tan bien hecho que escribí
una nota para la tapa del libro.
Su objetivo es que las mujeres aumenten su IQ
financiero y no dependan de un hombre que se haga cargo de ellas. Recomiendo su
libro tanto para hombres como para mujeres.
Todos tenemos nuestra definición de IQ financiero, pero es una expresión viva y, por lo
tanto, siempre cambiante. Para mí, es la capacidad de trazar una carta de navegación
para las aguas de la economía, nacionales e internacionales, de ver más allá del
presente y de tomar decisiones con base en esa información y en esas evaluaciones.
No es una empresa fácil y exige disciplina diaria, pero es una disciplina necesaria para
tener éxito en el mundo actual.
Tal vez tengo ventaja porque soy de esas personas que no requieren mucho sueño, tal
vez tres o cuatro horas por noche. ¿Qué hago con esas horas extra? Leo. Me
mantengo al tanto de los acontecimientos del mundo y leo sobre historia.
Imagínalo: 28 horas adicionales de lectura a la semana pueden representar muchas
lecturas. Haz cuentas. Sé que a Robert le gusta la lectura grupal, que las personas se
reúnan para estudiar un libro. Es una buena idea, pero como yo acostumbro leer de
madrugada, no creo ser codiciado por ningún grupo.
La importancia de la historia
Quisiera destacar la importancia de estudiar historia. El conocimiento es poder.
Podemos aprender de la historia, de las civilizaciones e imperios que han definido la
historia del mundo hasta ahora. Hay cosas muy grandes que han desaparecido en el
curso de la historia. ¿Recuerdas al Imperio Otomano? ¿Sabes durante cuánto tiempo
gobernó? ¿Sabes por qué y cómo fue su decadencia? Tal vez debas investigarlo.
Podría resultar pertinente para comprender e incidir en los acontecimientos mundiales.
En otras palabras, las cosas que no sabes podrían afectarte en el futuro. ¿A quién
culparás si te toman por sorpresa?
Robert y yo somos aficionados a la historia, y una de las razones por las que nos
llevamos bien es que ambos la utilizamos como guía. Es mejor aprender de la historia
que repetir los errores. Como dice el refrán: “Quienes no aprenden de la historia están
condenados a repetirla”.
Si el día de hoy se convirtiera repentinamente en un recuerdo, ¿qué te gustaría
recordar de él?
Vienen a la memoria dos citas, una de Ralph Waldo Emerson y otra de Albert Einstein:
Lo que está detrás
y lo que está delante de nosotros
son poca cosa
comparado con lo que tenemos dentro.
—Emerson
La mente que se abre a una idea nueva
jamás vuelve a su tamaño original.
—Einstein
La cita de Emerson me ayuda a no ser autocomplaciente, pues me recuerda que hay
mucho más que debo aprender y lograr, y la cita de Einstein me ayuda a pensar en
grande.
Podría dar explicaciones más eruditas, pero estos pensamientos son tan claros
que sería redundante intentar desarrollarlos. También creo que mientras más simple,
mejor. Simple no quiere decir fácil. Destilar algo hasta su esencia puede tomar tiempo y
mucha reflexión. Ésa es una buena razón para leer a los grandes pensadores y
escritores: en muchos casos ya han llevado a cabo el proceso de destilación.
He aquí tu tarea: reflexiona acerca de tus raíces y de por qué estás haciendo lo que
sea que haces hoy.
Es una buena forma de empezar a pensar por ti mismo, y lo más
seguro es que nadie más que tú encuentre las respuestas correctas.
Robert y yo te hemos dicho por qué queremos que seas rico, pero lo que nosotros
queramos no es relevante. Lo que importa es lo que tú quieras para ti y tu familia.
¿Quieres ser rico?

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