sábado, 2 de mayo de 2015

Elige tu batalla y el campo para librarla

La opinión de Robert 

Aprendí en la escuela militar la importancia de elegir la batalla y el campo, y reforcé ese conocimiento en el Cuerpo de Marina. Por ejemplo, las tropas que dominaban un terreno alto, como una colina, tenían ventaja sobre las del bando opuesto que estaban abajo. 

Las tropas del terreno bajo tenían la posibilidad de elegir entre luchar y no luchar. Tal vez de ahí provengan los dichos: “Más vale huir hoy y vivir para luchar mañana”, y “Elige cuidadosamente tus batallas”. Las mismas ideas pueden aplicarse en los negocios. En El cuadrante del flujo del dinero (Aguilar, 2004), segundo libro de la serie Padre Rico, explico por qué algunas personas se enriquecen más fácilmente que otras. El cuadrante del flujo del dinero es el más importante de mis libros si deseas hacer cambios en tu vida. Si no es así, tal vez sea el peor libro para ti. Analicemos de nuevo el cuadrante del flujo del dinero. 

Como dijimos antes: E significa empleado A significa autoempleado D significa dueño de negocio I significa inversionista Estas palabras son más que simples títulos. Las personas que se ubican en cada cuadrante son muy distintas entre sí. En lo referente a la actitud, las del cuadrante E buscan la seguridad. Dicen: “Busco un empleo seguro con prestaciones”. 

Un autoempleado del cuadrante A puede decir: “Si quieres que se haga bien, hazlo tú mismo”. Las personas del cuadrante D suelen buscar presidentes, gerentes generales u otras personas de talento para que administren sus operaciones. Una de las diferencias cruciales entre los dueños de negocios del cuadrante A y los dueños de negocios del cuadrante D es el número de empleados. La revista Forbes definió a la “gran empresa” como la que tiene más de 500 empleados. La I significa inversionista. 

Como se mencionó en la introducción a la Parte dos, hay tres clases de inversionistas. Las leyes fiscales también son distintas para cada cuadrante. El peor en relación con los impuestos es el E, pues no hay muchas opciones para protegerse de los impuestos, por ello no se necesita la asesoría de un contador. Los cuadrantes con los mejores refugios fiscales son el D y el I. ¿Por qué? Los gobiernos suelen ofrecer refugios fiscales al cuadrante D porque crea empleos, y al cuadrante I porque regresa el dinero a la economía mediante inversiones. Quienes invierten en bienes raíces y petróleo también reciben refugios fiscales especiales, pues cualquier país necesita vivienda y energía. ¿En qué cuadrante puedes ganar? Como se mencionó al inicio de este capítulo, es importante que elijas cuidadosamente tu batalla y el campo para librarla. 

En lo que se refiere a hacerse rico, esto equivale a elegir el mejor cuadrante para ti. El cuadrante del flujo de dinero es importante porque puede ayudarte a elegir el cuadrante donde tienes mayores posibilidades de ganar. Como podrás imaginar, Donald Trump y yo elegimos los cuadrantes D e I para operar. Hace años, cuando estaba en la secundaria y tenía problemas en inglés, mi padre rico me hizo notar que tal vez nunca tendría éxito en la escuela o en el mundo corporativo: “Eres demasiado rebelde para acatar órdenes de personas a las que no respetas. 

Probablemente tengas más éxito en los negocios, como empresario e inversionista”. Aunque no me agradaron sus palabras, me ayudó saber dónde no encajaba. También comprendí que debía estudiar materias, desarrollar habilidades y adquirir experiencias que la mayoría de mis compañeros no necesitaban. Si te interesa conocer más sobre mis experiencias en los cuadrantes D e I, te sugiero leer Guía para invertir (Aguilar, 2004) y Antes de renunciar a tu empleo (Aguilar, 2007). Tal vez estés pensando: “Pero yo no quiero ser empresario”. 

O quizá tu corazón se agite al pensar que deberás tomar riesgos y dejar de recibir un salario regular. No te preocupes, este libro es más sobre cómo ganar que sobre cómo ser un empresario o inversionista profesional. Aunque hay tres clases de inversionistas, y nosotros preferimos la que invierte para ganar, cualquiera de las tres puede enriquecerse. Ocurre lo mismo con los cuadrantes: hay personas que se han enriquecido en todos ellos. Por ejemplo, el fundador de General Electric fue Thomas Edison, quien estaba en el cuadrante D. Jack Welch, ex director de General Electric, estaba en el cuadrante E. 

Ambos se hicieron muy ricos en la misma empresa, aunque desde distintos cuadrantes. Menciono el cuadrante del flujo de dinero para que identifiques en cuál categoría tienes mayores oportunidades de ganar. Aunque es cierto que las leyes fiscales favorecen a los cuadrantes D e I, eso no es tan importante como que identifiques en cuál es más probable que ganes. Nuestros sistemas escolares están diseñados para preparar a las personas para los cuadrantes E y A. Es por eso que muchas dicen: “Ve a la escuela y obtén un buen empleo”. 

Eso es programar para el cuadrante E. Otros dicen: “Ve a la escuela y aprende un oficio o profesión. Así tendrás un respaldo”. Esta mentalidad es perfecta para el cuadrante A. (Si quieres aprender más sobre los cuadrantes D e I, también están los libros escritos por Donald Trump. Mis favoritos son The Art of the Deal, The Art of the Comeback y How to Get Rich, que resumen su pensamiento como empresario e inversionista.) Donald y yo ganamos más que la mayoría de maestros y de autores simplemente porque la mayoría de los maestros actúa con base en los valores del cuadrante E, mientras los autores escriben con base en los valores del cuadrante A. Un gran número de autores financieros escribe sobre cómo gastar lo menos posible y sobre cómo ahorrar. 

Donald y yo escribimos sobre cómo una persona puede aumentar sus ganancias, disfrutar la vida e invertir su dinero. Además, la diferencia entre los consejos puede identificarse con base en los cuadrantes y en los valores que cada uno representa. Toma un momento para reflexionar acerca de cuál cuadrante es el mejor para ti. Tal vez sea conveniente que cierres los ojos y permanezcas en silencio hasta escuchar tu respuesta. Este procedimiento es importante porque es crucial que seas fiel a ti mismo y a tu respuesta. 

Donald fue afortunado porque su padre fue para él un modelo de conducta de los cuadrantes D e I. Mi padre estaba en el cuadrante E. La decisión de dedicarme a los negocios se oponía a todos los valores de mi padre pobre, quien creía en la seguridad laboral y en los subsidios del gobierno. Era como si me hubiera unido al enemigo, como si fuera un traidor. Mi padre creía sinceramente que los ricos eran avaros y que explotaban a los pobres, y algunos efectivamente lo hacen. No obstante, yo no compartía sus valores. 

Yo quería ser empresario e inversionista. Aunque amaba y respetaba a mi padre con todo mi corazón, no compartíamos los mismos valores a propósito de las profesiones y el dinero. Cuando volví de Vietnam en 1973, tuve que decidir en cuál cuadrante iba a concentrar mis esfuerzos. Mi padre pobre quería que permaneciera en el Cuerpo de Marina, por la seguridad laboral. Al decirle que iba a renunciar, me aconsejó conseguir un empleo como piloto en las líneas aéreas. Cuando le dije que ya no quería volar, me aconsejó volver a la escuela, obtener una maestría y un doctorado, conseguir un trabajo en el gobierno. 

Como él no entendía el cuadrante del flujo de dinero, no comprendía que lo que yo rechazaba no era el empleo sino el cuadrante o, mejor dicho, los valores de ese cuadrante. Cuando mi padre verdadero, mi padre pobre, descubrió que prefería los valores profesionales y financieros de mi padre rico, los cuadrantes D e I, la brecha entre nosotros creció y nuestras relaciones se tensaron. Mi padre pobre valoraba la seguridad, y mi padre rico la libertad. Y, como muchos de ustedes saben, seguridad y libertad no son lo mismo. 

De hecho, son valores opuestos. Por eso las personas con mayor seguridad son las que tienen menor libertad. Y quienes tienen seguridad máxima, están encerrados en una cárcel de máxima seguridad. Así, al preguntarme por qué es tan importante el dinero para mí, respondo: “Porque con el dinero compro mi libertad. Con el dinero compro más opciones en la vida”. Por ejemplo, cuando viajo no me gusta hacer fila mucho tiempo en los aeropuertos. Gracias al dinero puedo elegir entre hacer fila o rentar un jet privado. 

Actualmente, viajo más en jets privados que en vuelos comerciales. Donald, por supuesto, tiene un jet privado, lo que confirma mi argumento. Una noche, al salir de Dallas, el pequeño jet que yo había rentado pasó junto al jet privado de Donald. Ver que mi jet casi podía pasar bajo el suyo fue una experiencia que me hizo poner los pies sobre la tierra. Por lo anterior te sugiero sentarte tranquilamente para identificar el mejor cuadrante para ti. Pregúntate: ¿Cuáles son mis valores? ¿Necesito seguridad laboral? ¿Me siento satisfecho con la seguridad? ¿Pongo en práctica mis conocimientos en este cuadrante? ¿O valoro más la libertad? Asimismo, pregúntate cuáles son los valores de tus padres y tus amigos. Hay algo de cierto en el refrán: “Dios los crea y ellos se juntan”. 

La lección es: si decides ser rico, elige cuidadosamente tu batalla y tu campo o, mejor dicho, tus valores y cuadrantes. Un gran número de autores financieros escribe sobre cómo gastar lo menos posible y sobre cómo ahorrar. Donald y yo escribimos sobre cómo una persona puede aumentar sus ganancias, disfrutar la vida e invertir su dinero. ROBERT T. KIYOSAKI La opinión de Donald Cómo elegir tu batalla y el campo El cuadrante del flujo de dinero, diseñado por Robert, es una herramienta eficaz, y es una de las razones por las que elegí su libro El cuadrante del flujo del dinero para mi lista de libros recomendados en Amazon. Si dedicas un poco de tiempo a reflexionar sobre sus palabras, ahorrarás mucho tiempo a largo plazo. Es importante que te conozcas y que conozcas tus preferencias antes de ponerte en marcha en cualquier camino, nuevo o viejo. Sé que algunas personas pierden el interés cuando ven una gráfica o fórmula, pues saben que para comprenderlos hace falta tiempo y esfuerzo. 

No obstante, ese desinterés puede convertirse en gusto e incluso en emoción cuando se dan cuenta de cuánto pueden aumentar su flujo de efectivo e ingresos. La elección es tuya. Cuando me inicié en los bienes raíces, bien pude permanecer en el negocio de mi padre y alcanzar el éxito, pero no me habría sentido satisfecho. Yo tenía mis propios planes y debía emprender un camino solitario para realizarlos. De no hacerlo, habría tenido una vida cómoda pero no emocionante: no viviría mi propia vida. Así como Robert tuvo que reconocer que los objetivos de su padre y los suyos eran distintos, todos debemos realizar un trabajo de introspección para descubrir quiénes estamos destinados a ser. 

Imagina que has vivido tu vida y al final descubres que equivocaste el camino. He visto algunos ejemplos de eso y creo que es la mejor manera de eclipsarte. Si la vida que vives no es tuya, ¿de quién es? Si no reflexionas acerca de ella, ¿quién lo hará? Estás aquí, así que, ¡préstale toda tu atención! Para mí, las batallas y campos tienen que ver con los campos de acción. Todos podemos elegir hasta cierto punto —espero— en qué campo de acción nos desempeñamos y en cuál querríamos desempeñarnos. 

Es cuestión de tener metas y visión para alcanzar el éxito y realizarnos. No es fácil cambiar de círculo social, pero en ocasiones es lo mejor. Podemos estar muy influidos por las personas que nos rodean, y no es sencillo romper el molde o hacer algo inesperado. Puede que pases momentos de soledad antes de adquirir el impulso necesario para expandir tu propio círculo. Al final, esa decisión puede llevarte a un campo lleno de situaciones y personas que disfrutes. 

Es como escribir tu guión, de manera que al final disfrutes verlo y además participar en él. Todos podemos ejercer la libertad de elegir. Cuando veo a las personas disfrutar vidas que yo no disfrutaría, hago una analogía con el menú de un restaurante: hay platillos para todos. Y si no, siempre hay otro restaurante al cual acudir. Es también una buena manera para evitar ser sentencioso: a cada quien lo suyo. Volviendo a la idea del guión, una vez escuché a alguien decir que todos tenemos la obligación de escribir nuestra propia película, y que esa película es nuestra vida. 

Imagínate escribiendo las escenas. ¿Qué clase de escenas te gustaría ver? No creo que nadie elija un trabajo rutinario, aburrimiento o pobreza. No sólo sería desagradable escribirlo; sería aburrido y deprimente verlo. Concédete la libertad de ser quien en verdad te gustaría ser. Observa que en el párrafo anterior escribí “concédete”, pues a menudo, la única persona que puede darte una oportunidad eres tú mismo. Hay muchas personas que quisieran mantener un estatus, y ese estatus te incluye a ti. Pero tienes la capacidad de cambiarlo. 

En primer lugar, estás dándote el tiempo para leer este libro, así que ya sabes que puedes superar la mediocridad o lo que sea que te detenga. Nadie debería estar dispuesto a sumarse al mínimo común denominador, que en muchos casos no es más que el camino fácil. Las personas con vidas extraordinarias han logrado salir de lo ordinario. La vida y los negocios pueden ser conflictivos. 

Pueden ser auténticas batallas, pero asegúrate de combatir en la batalla buena y aléjate de batallas y campos de batalla triviales lo antes posible. No gastes tu energía en vano. Recuerda: escribe tu propio guión. Luego prodúcelo y vive tal como quieres. Eso es libertad, eso es poder y eso es ganar. Concédete la libertad de ser quien en verdad te gustaría ser. DONALD J. TRUMP Tu opinión Examina el cuadrante del flujo de dinero y reflexiona en cómo se aplica a tu vida. ¿De qué cuadrante proviene la mayor parte de tus ingresos actuales? Visualízate como la persona exitosa que has soñado ser. ¿En qué cuadrante estarás cuando alcances el pináculo del éxito? Compara las dos respuestas anteriores. ¿Ya estás en el cuadrante correcto? Si es así, ¡perfecciona tus habilidades y sigue adelante! Si no, diseña un plan para cambiarte al cuadrante en que te ves como una persona muy exitosa. ¡Sólo tú puedes encontrar el camino correcto para ti! No es necesario cambiar de un día para otro, ¡pero sí debes iniciar el proceso! Tomando en cuenta tu plan, ¿cuáles son los pasos necesarios para lograr ese cambio?


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