sábado, 2 de mayo de 2015

La diferencia entre ahorradores e inversionistas

La opinión de Robert 

Muchas personas invierten en fondos de inversión. Cuando hablo de la inconveniencia de ser ahorradores, algunas me dicen: “Pero yo sí invierto. Tengo un portafolio de fondos de inversión y un plan 401(k). También poseo acciones y bonos, ¿eso no es invertir?” Entonces explico un poco más: “Sí, ahorrar es una forma de invertir. Comprar fondos de inversión, acciones y bonos es hasta cierto punto una inversión, pero se realiza con base en la perspectiva y en los valores de un ahorrador”. 

Examinemos la filosofía del inversionista pasivo. Casi todos los asesores financieros te sugerirán: 
•  Trabajar duro 
•  Ahorrar 
•  Saldar deudas 
•  Invertir para el largo plazo (principalmente en fondos de inversión) 
•  Diversificar 

Dicho en el lenguaje de los asesores financieros, lo anterior puede sonar así: “Trabaja duro. Asegúrate de que la compañía para la que trabajas ofrezca un programa de compensación de aportaciones al plan 401(k). Maximiza tus contribuciones; después de todo, es dinero libre de impuestos. Si tienes una casa, liquida la hipoteca cuanto antes. Si tienes tarjeta de crédito, salda tu deuda. Mantén un portafolio equilibrado de fondos agresivos, fondos de baja capitalización, fondos tecnológicos y un fondo para acciones de no residentes, y cuando seas mayor, cambia a fondos de bonos para que recibas un ingreso regular. Por supuesto, diversifica, diversifica y diversifica. No es buena idea guardar todos tus huevos en una sola canasta”. 

Estoy seguro de que este argumento de venta disfrazado de asesoría financiera te resulta familiar. Donald Trump y yo no decimos que todas las personas deban cambiar y dejar de hacer todo esto. Es un buen consejo para algunos, para quienes tienen la filosofía del ahorrador o son inversionistas pasivos. En la situación actual, creo que es el consejo financiero más riesgoso que puede darse. No obstante, a un ingenuo pueden parecerle recomendaciones seguras e inteligentes. 

Volviendo a la diferencia entre ahorradores e inversionistas, hay un concepto que los distingue: el apalancamiento. Podemos definir apalancamiento como la capacidad de hacer más con menos. La mayoría de los ahorradores no utiliza el apalancamiento financiero, y tú no debes hacerlo mientras no tengas la formación financiera necesaria para aplicarlo. Pero permíteme seguir explicando. 

Analicemos el siguiente consejo desde el punto de vista de un ahorrador y luego con la visión de un inversionista (o bien, desde la perspectiva de una persona de los cuadrantes E y A, y luego desde la visión de una persona de los cuadrantes D e I). Trabaja duro Comencemos por el consejo “trabaja duro”. 

Cuando las personas escuchan las palabras “trabaja duro”, la mayoría piensa en su propio trabajo duro. Si sólo tú trabajas duro, hay muy poco apalancamiento. Cuando Donald y yo pensamos en trabajo duro, aunque trabajamos duro en lo individual, pensamos principalmente en que otras personas trabajen duro para nosotros y nos ayuden a ser ricos. Eso es apalancamiento. 

También se le conoce como “el tiempo de los demás”. Como ya vimos, las personas del cuadrante D gozan de más refugios fiscales que las de los cuadrantes E y A porque generan empleos. En otras palabras, el gobierno quiere que generemos empleos, no que busquemos uno. Nuestra economía se derrumbaría si todos buscáramos empleo; para que crezca necesitamos personas que generen empleos. Ahorra Aunque traté el tema del ahorro en el capítulo anterior, hay otros aspectos que vale la pena mencionar. 

El problema con el ahorro es que el sistema económico actual necesita deudores para su crecimiento, no ahorradores. Permíteme explicarlo con el diagrama de la página siguiente, presentado originalmente en el libro Padre rico, padre pobre. Analízalo por unos momentos. Tus ahorros son pasivos para el banco, aunque esos mismos ahorros son un activo para ti. Por otra parte, tu deuda es un activo para el banco pero un pasivo para ti. Para crecer, nuestro sistema económico necesita prestatarios inteligentes, personas que pidan prestado y se enriquezcan, no que pidan prestado y empobrezcan. 

Aquí también se observa la regla 90/10: 10 por ciento de los prestatarios utilizan la deuda para enriquecerse, y 90 por ciento se empobrece con ella. Donald Trump y yo utilizamos la deuda para enriquecernos. Nuestros banqueros nos adoran. Ellos quieren que pidamos todo el dinero posible porque los prestatarios los enriquecen. Esto se conoce como “el dinero de los demás”. Donald y yo recomendamos una mayor educación financiera porque queremos que seas más hábil al manejar la deuda. Si hubiera más deudores, la economía del país crecería; si hubiera más ahorradores, se contraería. Si puedes entender que la deuda puede ser buena, y aprendes a utilizarla cuidadosamente como apalancamiento, tendrás ventaja sobre la mayoría de los ahorradores. 

Salda tus deudas Casi todos los ahorradores creen que la deuda es mala y que lo mejor es liquidar la hipoteca de su casa. Para la mayoría de los personas, la deuda es mala y saldarlas es bueno. No obstante, si estás dispuesto a invertir un poco de tiempo en tu educación financiera, puedes avanzar más rápido utilizando la deuda como apalancamiento. 

Una vez más, te sugiero invertir primero en tu educación financiera antes de hacerlo con la deuda. Existe deuda mala y deuda buena. El propósito de aumentar nuestros conocimientos financieros es saber cuándo utilizarla y cuándo no. A Donald y a mí nos encantan los bienes raíces porque a nuestros banqueros les fascina prestarnos para comprar bienes raíces bien administrados. Por supuesto, hay bienes raíces buenos y bienes raíces malos. 

A los ahorradores que invierten en fondos de inversión se les dificulta utilizar el apalancamiento, pues casi ningún banquero hace préstamos sobre fondos de inversión. ¿Por qué? Ellos piensan que son demasiado riesgosos, y consideran que los bienes raíces son una inversión más segura. Así como mi padre pobre tuvo un revés financiero a principios de la década de los setenta del siglo XX, porque era ahorrador, millones de personas padecen la misma situación por la misma causa. En este entorno económico, los ahorradores son perdedores y los deudores ganadores. Siempre debes ser cuidadoso al utilizar la deuda. Invierte para el largo plazo Este consejo tiene muchos significados. 

1. Considéralo un argumento de venta: “Dame a guardar tu dinero durante años y yo te cobraré honorarios durante todo ese tiempo”. Lo llamo argumento de venta porque “invierte para el largo plazo” es similar a lo que ofrecen las aerolíneas con sus programas de viajero frecuente. Lo que quieren es que seas un cliente fiel y que les pagues de por vida. 

2. También significa que pueden cobrarte honorarios en el largo plazo. Esto es como pagar a un corredor de bienes raíces una comisión por venderte tu casa y luego pagarle una comisión residual durante todo el tiempo que la ocupes. 

3. El desempeño de los fondos de inversión no es tan efectivo como en otras inversiones debido a que hay que pagar honorarios por el manejo del fondo. Aunque no me molesta pagar honorarios, no me gusta pagarlos por un desempeño inferior. Muchas personas invierten en fondos de inversión para el largo plazo. Sin embargo, éstos no ofrecen apalancamiento. 

Como dije antes, mi banquero no me prestaría millones de dólares para invertir en fondos de inversión simplemente porque son demasiado riesgosos. También implican una falta de control (tema que trataremos más adelante). Una de las diferencias entre los fondos de inversión y los fondos de cobertura es el apalancamiento. Los fondos de cobertura suelen utilizar dinero prestado. ¿Por qué? Porque si eres un inversionista inteligente puedes incrementar tus rendimientos sobre la inversión; mientras más dinero propio utilices, menores serán tus rendimientos. 

Hay un lugar y un momento para los fondos de inversión. Yo invierto en ellos ocasionalmente, pero a mi manera de ver, son como la comida rápida: son buenos esporádicamente, pero no para convertirse en hábito. Diversifica, diversifica, diversifica Warren Buffett, considerado el inversionista más rico del mundo, afirma lo siguiente a propósito de este tema: “La diversificación es una defensa contra la ignorancia. No tiene sentido si sabes lo que haces”. 

La pregunta es: ¿de qué ignorancia te estás defendiendo, de la tuya o de la de tu asesor financiero? La palabra diversificar también tiene múltiples significados. En general, significa no colocar todos tus huevos en una canasta, que es lo que hace Warren Buffett. Una vez lo oí decir: “Mantén todos tus huevos en una canasta, pero vigílala bien”. 

Yo no diversifico, al menos no de la manera que recomiendan los asesores financieros. No compro mucha variedad de activos; prefiero concentrarme. De hecho, cuando tengo éxito es cuando me concentro, no cuando diversifico. Una de las mejores definiciones que he escuchado de “concentración” [focus] es la que utiliza la palabra como acrónimo: Follow One Course Until Successful: sigue una ruta hasta alcanzar el éxito. 

Es lo que yo he hecho. Años atrás invertí en bienes raíces hasta que tuve éxito, y actualmente sigo haciéndolo. Cuando quise aprender sobre bonos, invertí en ellos hasta tener éxito. Una vez que lo tuve, decidí que no me gustaban y dejé de invertir en ellos. He conducido exitosamente a dos compañías desde la etapa de arranque hasta la de oferta pública primaria. 

Gané millones y tuve éxito, pero decidí que no quería pasar ese proceso de nuevo. Actualmente, sigo prefiriendo los bienes raíces. Para mí, diversificar es tomar una actitud de defensa; encuentro muy poco apalancamiento ofensivo en ella. Las personas consideran la diversificación una buena estrategia simplemente porque protege a los inversionistas de sí mismos y de asesores incompetentes y sin escrúpulos. 

El consejo tradicional de los asesores financieros —trabajar duro, saldar deudas, invertir para el largo plazo y diversificar—, es bueno para el inversionista promedio, el inversionista pasivo que simplemente paga una cantidad mensual para que otro se haga cargo del asunto. También es un buen consejo para los ricos que no están interesados en ser inversionistas. Muchas estrellas de cine, profesionistas acaudalados, deportistas profesionales y niños con cuantiosas herencias entran en este grupo. La clave es encontrar un buen asesor financiero. Sin embargo, debes saber que este camino ofrece muy poco apalancamiento, que es la clave de las grandes riquezas. 

El apalancamiento es la clave Desde la época de las cavernas el hombre ha buscado el apalancamiento. Dos de las primeras formas de apalancamiento fueron el fuego y la lanza, que permitían al hombre apalancarse sobre un entorno hostil. Cuando un niño tenía la edad suficiente, sus padres le enseñaban a encender fuego y a utilizar la lanza para protegerse y conseguir alimento. Años después, la lanza se hizo más pequeña y se desarrollaron el arco y la flecha, formas más elevadas de apalancamiento. Como vimos, apalancamiento es la capacidad de hacer más con menos. El arco y la flecha son un ejemplo de hacer más con menos, en relación con la lanza. Con el tiempo, el hombre siguió desarrollando nuevas formas de apalancamiento. Aprender a montar fue una muy poderosa. 

El caballo no sólo se utilizó para transporte y para arar la tierra sino como un poderoso instrumento de guerra. Cuando se desarrolló la pólvora, los gobernantes que tenían cañones conquistaron a los que no. Los indios norteamericanos, los hawaianos, los maoríes de Nueva Zelanda y los aborígenes australianos, entre muchos otros, fueron conquistados mediante la pólvora. Hace apenas 100 años, los automóviles y los aviones remplazaron al caballo, y ambas formas de apalancamiento también se usaron en tiempos de paz y guerra. 

Actualmente, los países que controlan las reservas de petróleo tienen apalancamiento sobre la mayor parte del mundo. La radio, la televisión, la computadora en que estoy escribiendo e internet son formas de apalancamiento. Cada nuevo avance se traduce en riqueza y poder para quienes tienen el acceso y los conocimientos para utilizar estas herramientas. Si quieres ser rico y no ser víctima de los cambios globales, es importante que desarrolles la palanca más importante de todas: tu mente. Si quieres ser rico y conservar tu riqueza, tu mente —tu educación financiera— es la palanca fundamental. 

Donald y yo fuimos afortunados por tener padres ricos que nos introdujeron al mundo del dinero, pero eso fue todo lo que hicieron. Nosotros hicimos nuestra parte: estudiar, aprender, practicar, corregir y crecer. Igual que los padres de las cavernas enseñaban a sus hijos a prender fuego y a utilizar la lanza, nuestros padres nos enseñaron a usar el dinero y nuestra mente para enriquecernos. Tal vez alguno de ustedes piense: “Yo no tengo un padre rico. No nací entre ricos. No tengo una buena educación”. Esta manera de pensar puede ser la razón por la que tus posibilidades de adquirir una gran riqueza y, sobre todo, conservarla, son escasas. Lo son porque utilizas tu activo más importante, la mente, en tu contra. 

Estás utilizándola para idear excusas y no para ganar dinero. Recuerda: tu mente es la palanca más importante. Y todas las palancas pueden obrar en dos direcciones: para bien o para mal. Así como la deuda puede enriquecerte, también puede hacerte pobre. Yo no tuve una buena educación ni nací en una familia rica.

Lo que sí tuve fue un padre rico que me enseñó a usar la mente para ganar dinero, no para idear excusas. Mi padre rico odiaba las excusas; solía decir: “Hay excusas al por mayor. Por eso quienes no logran el éxito tienen muchas excusas”. También decía: “Si no puedes controlar tu mente, no puedes controlar tu vida”. Cuando veo a una persona desdichada, enferma y pobre, sé que ha perdido el control de su mente, la herramienta más valiosa que Dios nos dio. 

Aunque actualmente Donald y yo tenemos dinero, ambos hemos sufrido pérdidas financieras. Si hubiéramos utilizado nuestra mente para culpar a otros o idear excusas, ambos seríamos pobres hoy. Volviendo a la diferencia entre ahorradores e inversionistas, hay un concepto que los distingue: el apalancamiento. Podemos definir apalancamiento como la capacidad de hacer más con menos. ROBERT T. KIYOSAKI Todos nacemos ricos Nuestro mensaje para ti es el que recibimos de nuestros padres ricos: “Todos nacemos ricos. Todos recibimos la palanca más poderosa del mundo: nuestra mente. Úsala para ganar dinero y no para idear excusas.” En resumen La diferencia entre el hombre de las cavernas y el mono es el apalancamiento. 

La diferencia entre las clases rica, media y baja es el apalancamiento. La diferencia entre los ahorradores y los inversionistas es el apalancamiento. La diferencia entre los cuadrantes E y A y los cuadrantes D e I es el apalancamiento. Un inversionista bien entrenado y disciplinado puede obtener rendimientos mucho mayores con menos riesgos y dinero, siempre y cuando utilice el apalancamiento, y el apalancamiento requiere que aprendas y que uses tu mente con sensatez. La opinión de Donald ¿Cuál es la diferencia entre un ahorrador y un inversionista? Hace años, un amigo judío me dio esta respuesta: “Moisés invierte, Jesús ahorra”.[***] No sé si esta contestación nos sea útil ahora, pero podemos reflexionar sobre ella en muchos niveles. Considero que los inversionistas son ahorradores activos. Invertir es una manera de ganar dinero, y quizá no ganes de la noche a la mañana, pero con el ahorro es seguro que no ganarás pronto. 

Los rendimientos son mucho mayores cuando inviertes que cuando ahorras. A muchas personas les asusta el riesgo o la cantidad de tiempo necesaria para aprender a invertir. Robert hizo un buen trabajo explicando los distintos enfoques con que puede manejarse el dinero. Padre rico, padre pobre no es un éxito por casualidad: lo es porque en él explica claramente estas cosas. Un inversionista entra y sale del banco a zancadas; un ahorrador entra a zancadas y sale a pequeños pasitos. Siempre he tenido esta imagen sobre la diferencia entre invertir y ahorrar. El poder del dinero del ahorrador se reduce. 

En cierto sentido, los inversionistas son visionarios: pueden ver el futuro. Si son perspicaces en ese aspecto, sus pasos para entrar y salir del banco no resultan tan atemorizantes, pues se basan en la confianza de que el riesgo será bueno para todos. Ellos pueden ver que todos acabarán ganando. Pocas veces siento la necesidad de convencer a otro de que mis ideas son buenas pues, para empezar, no hablaría con él si supiera que necesito convencerlo. 

Simplemente le comunico que mi propuesta beneficiará a todos, y no entro en detalles si esto no ha quedado claro. Desde siempre he podido ver los resultados con tanta claridad que todos mis pensamientos y actos están dominados por un sentimiento de “trato cerrado.” El dinero es como el talento: no sirve de nada si te lo guardas. Hay que desarrollarlo, nutrirlo y usarlo adecuadamente. 

Requiere tiempo, trabajo y paciencia. Hay muchas personas talentosas que nunca saldrán a la luz porque no desarrollaron sus dones. También es como una idea que no se pone en práctica porque su creador no le presta la atención requerida. Invertir exige responsabilidad, una responsabilidad constante; ahorrar no. Invertir no es para todos, pero es como cualquier actividad: una vez que la pruebas y ves los resultados, puede resultar emocionante. 

Puedo imaginar algunos comentarios: “Invertir… ¿emocionante?” Cuando escucho esta reacción, sé que esa persona no lo ha intentado. Muchos de ustedes ya me conocen y saben que me gustan las aventuras, pero no busco emociones fuertes cuando se trata de dinero. Es mejor que tú tampoco lo hagas. No obstante, evitar lo que pudiera cambiar radicalmente tu vida para bien, no es una buena elección. Ya hemos hablado sobre el temor y sobre la manera de reducirlo. 

Ésa es una de las diferencias entre los ahorradores y los inversionistas: los ahorradores viven en el reino del temor; los inversionistas lo han vencido y recogen los frutos. Concéntrate en los temores que te detienen y supéralos. Cuando comenzaba mi carrera y me mudé a Manhattan, el mercado de bienes raíces se había enfriado tanto que por primera vez se habló de que la ciudad estaba en bancarrota. Este miedo produjo más miedo y los ciudadanos empezaron a perder la confianza en la ciudad. 

No era un entorno favorable para un promotor inmobiliario en ciernes. No obstante, me pareció que el problema era una gran oportunidad, pues para mí, Manhattan era el centro del mundo y yo iba a ser parte de ese mundo, con o sin crisis financiera (que sabía pasajera). Así, ese temor en particular no hizo sino impulsar mi ambición y valentía. Fue entonces cuando empecé a pensar en una enorme propiedad a lo largo de la orilla del río Hudson, 100 acres de terreno sin construir. Una crisis financiera no interfirió con mis sueños, y yo no guardé mis ideas para tiempos mejores. Estaba decidido a ser un promotor inmobiliario sin importar el entorno. En resumen, invertí tiempo y realicé mis ideas a pesar de la situación. No archivé mis planes ni esperé a que las condiciones fueran perfectas. Los ahorradores esperan mucho tiempo y eso los hace perder oportunidades. 

Tal vez no tengas el dinero en el momento, y tal vez las condiciones no sean ideales, pero eso no significa que tu mente no pueda trabajar en tus ideas y allanar el camino para un futuro mejor. Las cosas rara vez son perfectas, pero con una mentalidad de inversionista activo estarás preparado para cuando surjan las oportunidades. Prueba invertir con la mentalidad más abierta de que seas capaz: busca las oportunidades en cualquier situación. Eso es apalancamiento. Los inversionistas son visionarios: pueden ver el futuro. DONALD J. TRUMP T

u opinión Piensa en las maneras en que el apalancamiento beneficia tu vida actual: El tiempo de otras personas usado en tu beneficio. El dinero de otras personas usado en tu beneficio. ¿Cómo puedes incrementar el uso del apalancamiento en tu vida? ¿Cómo usan otras personas el apalancamiento en sus vidas? ¿Puedes verte haciendo lo que ellos hacen? Más adelante encontrarás otros ejemplos de apalancamiento, mismos que pueden ayudarte a responder esta pregunta.


1 comentario:

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